viernes, enero 25, 2008

Vínculo

"Vínculos"
Copia color tipo C, 50 x 70 cm, 2007.

"Para hablar no se trata de tener temas, sino de una disposición a hacer algo juntos."
Isidoro Berenstein

lunes, enero 21, 2008

Belle & Sebastian - A Century of Fakers

sábado, enero 05, 2008

Los fuegos artificiales

S/T
Toma directa, medidas variables, 2005.


Hay algo en ellos, algo que me detuvo a pensar entremedio de estas "fiestas". ¿Por qué tiramos fuegos artificiales en ciertas fechas? ¿Sólo porque estamos celebrando algo? No creo, el rito religioso no los necesita, el laico tampoco. Los fuegos económicamente no nos aportan nada, no traen utilidades ni generan valores de cambio. Se podría reducir la cuestión al absurdo diciendo que son un lujo burgués (y efectivamente lo son), pero se erraría completamente el punto, se dejaría de lado todo el otro aspecto del fenómeno.

Los fuegos no tienen utilidad de provecho, son una pura contemplación, ahí radica su encanto. Los fuegos no requieren nada de uno, no exigen nada a uno. Ocurren lejos, allá ariba; asustan a los murciélagos y las aves. Simplemente ocurren. Los fuegos (como el carnaval) no son propiedad de quien los compra y los prende, sino de quien está ahí para observarlos. Ellos obligan a sobrevolar el pensamiento centrado en la utilidad, el cálculo y el provecho; pero sólo por un momento, por el lapso en el que saltan por el aire y llenan el espacio de luz y calor. La celebración es breve, los fuegos son efímeros; ornan el cielo.

El ascenso ululante, los destellos coloridos, la nube pálida y gris luego de las explosiones; los fuegos me hacen pensar en la gente que quiero, en el sentido de las cosas que ocurren cotidianamente, en estar vivo aquí y ahora.

Por eso me gustan los fuegos artificiales