Toma directa, medidas variables. 2008
La fotografía es un monumento, la mayoría de las veces, de los pasados posibles, que no ocurrieron como la imagen presente muestra. La imagen no es un archivo empírico del pasado, sino del acontecimiento tal como no fue vivido, tal como no sucedió. Lo que perturba de las imágenes, especialmente de las fotográficas, especialmente si hay un rostro en juego, es que aquello que ha sido enterrado —lo “bien muerto” en ellas—, nunca antes estuvo vivo.

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