1. Solo es útil el conocimiento que nos hace mejores. (Sócrates)
2. El cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma del cuadrado de los catetos. (Pitágoras.)
3. Se me ordena que me rinda al Señor de los Mundos. Es él quien te creó del polvo… (El Corán, sura 40)
4. No admito ahora nada que no sea necesariamente verdadero: así, pues, hablando con precisión, no soy más que una cosa que piensa, es decir, un espíritu, un entendimiento o una razón, términos cuyo significado me era antes desconocido. (René Descartes, Meditaciones Metafísicas, 1ra meditación)
5. El corazón tiene razones que la propia razón ignora. (Blaise Pascal, Pensamientos)
6. El punto de congelación del agua es 0°C, y el de ebullición 100°C. (ley física)
7. El complejo de Edipo es determinante en la estructuración psíquica del sujeto. (Freud)
8. No por mucho madrugar se amanece más temprano. (refrán popular)
9. Decir que cada especie de cosa está dotada de una cualidad específica oculta por la cual actúa y produce efectos manifiestos, equivale a no decir nada; pero derivar de los fenómenos dos o tres principios generales de movimiento, y acto seguido explicar de qué modo se deducen de estos principios manifiestos las propiedades y las acciones de todas las cosas corpóreas, sería dar un gran paso. (Isaac Newton, Óptica)
10. Todo chiste, en el fondo, encubre una verdad. (Freud)
11. Las nociones de bien y de mal son innatas en el alma humana. (Sócrates)
12. Los seres humanos hacen su propia historia, aunque bajo circunstancias influidas por el pasado. (Karl Marx)
13. Las leyes de la matemática no son meramente invenciones o creaciones humanas. Simplemente "son": existen independientemente del intelecto humano. Lo más que puede hacer un hombre de inteligencia aguda es descubrir que esas leyes están allí y llegar a conocerlas. (Mauritis Escher)
14. Cada dos por tres, llueve. (refrán popular)
15. ¿Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si tengo continuamente ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud? (Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes, hacia el 600 a.c., según Montaigne)