martes, diciembre 25, 2007

Let the wolves howl at the moon

En el pensamiento religioso, el destino de la subjetividad es migrar en tanto alma o al cielo, o al infierno, o a reencarnar luego de la muerte en otro cuerpo material; pero en ninguno de los casos permanece atada al plano material por la eternidad de los tiempos.
Y no hay nada de malo en pensar eso. No obstante, el olor de la podredumbre, de la pestilencia, nos reconecta con dureza con el destino material de la carne humana (sea cual fuere el destino de la subjetividad que en ella se encabalga): la descomposición en compuestos orgánicos simples, la apropiación material por parte de lo más bajo en la cadena evolutiva y alimenticia. La indiferenciación progresiva y absoluta: un cuerpo descompuesto no puede ser ya reconocido como tal.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

que triste la necesidad posmoderna de resaltar el cuerpo como lo humano que triste...

Simón dijo...

anónima (sospecho que es una mujer quien habla):

"siéntate al sol,
abdica,
y sé rey de ti mismo*"
cariños
a.



*F. Pessoa

Anónimo dijo...

feliz año!

mientras me quedo pensando en los cuerpos descomponiéndose y las babobas, y los gusanos, y el olor a podrido, y todo eso

Simón dijo...

Reconozco ese sarcasmo, anónima... (hoy no estoy de ánimo como para elaborar una respuesta ingeniosa). Si sos quien sospecho que sos: espero que estés bien. Te quiero mucho, un beso.
A.


Pd: y si no sos, no sé... feliz año

Anónimo dijo...

no era ella

Simón dijo...

Qué desilusión... y qué intriga ahora...



quien sos?

Anónimo dijo...

no te conozco y no me conoces
te leo a veces

Simón dijo...

Gracias por la aclaración.

volviendo al tema:
"resaltar el cuerpo como lo humano": cuando usás el verbo "resaltar", se deduce que hay algo que queda como fondo, como segundo plano.
Mi idea es eliminar esa distinción, eliminar el pensamiento del rasgo prioritario sobre otro en la concepción de lo humano. Si hubiera querido "resaltar" sin más la corporalidad, no me hubiera gastado en poner el primer párrafo: Ateísmo materialista y a otra cosa.

Por un lado hay una identidad que se conserva y por otro hay una identidad que se disgrega; me interesa esa tensión, y creo que donde mejor se presenta es en la figura de la descomposición.
Saludos
a.